Por Alberto Alonso Regalado, Corporate Partner Reestructuración 360 de Empresas

Para evitar que una empresa, del tamaño que sea, entre en crisis, algo que está sucediendo con mayor frecuencia de lo normal en las circunstancias históricas por las que atraviesa la economía, la experiencia demuestra que contar con la ayuda de un asesor externo, aporta mucho valor para la supervivencia de las compañías que ven amenazada la viabilidad de su negocio.

Los especialistas de Reestructuración 360, un partnership compuesto por Santiago Mediano Abogados, Grupo Valía, y Fosterfin Ventures, que proporciona servicios de reestructuración empresarial integral para compañías de todos los tamaños y sectores, han elaborado un decálogo de consejos útiles para afrontar la actual situación de riesgo en el que se han visto involucradas numerosas compañías.

Medidas que son especialmente útiles en la pandemia Covid 19, que provoca que muchas empresas necesiten reestructurar profundamente sus estrategias de negocio y de financiación para sobrevivir.

1. Extremar la vigilancia de la tesorería y optimizar la gestión del fondo de maniobra

Anticiparse a los acontecimientos es fundamental, y por ello, necesitamos contar con previsiones fiables de flujos de tesorería -mensuales, o incluso semanales-, que nos ayuden a identificar todos los pagos y cobros pendientes. Porque si realizamos un detallado análisis de la gestión de flujos de caja, podremos definir, y tomar, aquellas decisiones que eviten  situaciones potencialmente adversas.

2. Reflexionar sobre las decisiones estratégicas a tomar, y establecer un calendario

Una crisis puede convertirse  en una oportunidad para revisar nuestro modelo de negocio, a la vista de los cambios en la oferta y la demanda de productos y servicios que se generan, tanto entre consumidores, como entre proveedores y también empleados. Esta reflexión nos llevará a reforzar determinadas áreas y/o a reducir otras. En definitiva, necesitaremos no sólo reestructurar nuestras finanzas, también disponer de la resiliencia necesaria para superar la crisis.

3. Cuidar a los clientes y asegurar los cobros

Cuidar de los clientes y preocuparse por su situación, es clave en etapas de crisis.  Porque todos  somos personas, y si sabemos cuáles son sus necesidades e intereses en esta fase, sabremos cómo ayudarles, y reforzaremos nuestra relación personal a largo plazo.

Y ello, sin descuidar el potencial aumento del negocio que podemos generar si sabemos estar muy cercanos al cliente.  Tanto para asegurar los cobros (factoring, seguros de caución, cobrar con confirming del cliente, etc.) como, al mismo tiempo, para detectar qué clientes presentan mayor capacidad de crecimiento, lo que nos permitirá aumentar la actividad y los ingresos. Porque ofrecer productos o servicios a un cliente habitual, es más barato, y más fácil, que conseguir nuevos clientes.

4. Cuidar los recursos humanos y hacer equipo

Ser transparentes con el equipo cuando la empresa atraviesa dificultades es vital.  Necesitamos ser honestos cuando expliquemos a la plantilla las complicaciones que rodean a la empresa, pero sin dramatismos, manteniendo un tono optimista. Si lo hacemos así, evitaremos que empeore el clima laboral, logrando que no baje el rendimiento y la productividad del equipo. También necesitaremos retener el  talento, dando seguridad a los colaboradores que se implican y luchan por la buena marcha del negocio

5. Captar recursos financieros eficientes y/o reestructurar el pool de deuda

Conseguir financiación no debe ser un problema en un entorno de tipos bajos como el actual, siempre que las entidades financieras e inversores crean en el plan de negocio que les presentemos, y se fíen de la capacidad de pago de la empresa a futuro, y de las garantías que les aportemos.  Estamos por tanto, ante otra oportunidad para revisar nuestro “pool” bancario, y negociar con nuestros acreedores financieros para optimizar las condiciones en precio y en plazo.

Ganar eficiencia es clave, y requiere cambiar o reestructurar las posiciones de deuda menos óptimas. Si es necesaria una reestructuración financiera, deberemos ser capaces de preparar un sólido y convincente plan estratégico, para lo cual, necesitaremos contar con un equipo de asesores externos experimentados.

6. Digitalización y optimización de procesos con el objetivo de incrementar la productividad

La digitalización es otra oportunidad que las crisis brindan a las empresas para poner de manifiesto la necesidad de mejorar los procesos rutinarios y de escaso valor añadido, que muchas empresas utilizan en su actividad habitual.  Porque para salir de las fases de crisis,  las empresas necesitan aumentar la productividad, objetivo que se logra invirtiendo en tecnologías de bajo coste.

Un análisis para la mejora y optimización de procesos que genere ganancias de productividad, que deberemos realizar  tanto en el conjunto de la compañía, como en cada una de las áreas de actividad.

7. Negociar con proveedores mejores condiciones en el pago

De nuevo, otra oportunidad para revisar la política de pagos a proveedores. En unos casos, si la empresa no tiene problemas de tesorería, podremos negociar descuentos por pronto pago que mejorarán nuestro margen; en otros, buscaremos alargar los plazos, pero sin poner en riesgo nuestra imagen frente a los proveedores.

8. Analizar posibles reducciones de costes y cambiar proveedores

Mejorar los márgenes es imprescindible para garantizar la viabilidad futura de compañías en crisis.   Es por tanto momento de analizar los costes, área por área, y definir cuáles son susceptibles de eliminar, reducir u optimizar, por ejemplo cambiando el proveedor. Lo que nos lleva a abordar otra cuestión clave: la situación financiera de los proveedores estratégicos. Necesitaremos contar con un plan de suministros alternativo si las cosas se complican.

9. Cuidar la imagen de la Empresa

Las etapas de crisis son propicias para rumores y habladurías que afectan negativamente a la imagen de la Empresa. En nuestra estrategia para reestructurar el negocio, es vita mantener una percepción de marca positiva entre nuestros clientes y el mercado, a través de una comunicación activa, tanto interna como externa, que refuerza nuestra credibilidad y nuestra reputación corporativa.

Mejorar la comunicación es, además, otra herramienta para garantizar la confianza de  nuestros grupos de interés: socios, empleados, clientes, entidades financieras e instituciones públicas.

10. Rodearse de asesores con amplia capacidad y experiencia en ayudar a empresas

Para hacer realidad este decálogo de medidas, es necesario contar con asesores expertos en las distintas áreas de actuación definidas. Profesionales que ayudarán a la empresa a anticipar situaciones, preparar reuniones, agilizar las negociaciones, y generar un clima de confianza entre todas las partes implicadas, contribuyendo decisivamente al éxito del proceso.